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sábado, 11 de octubre de 2008

Nadie puede negar que son criollas, dietéticas, ecológicas, interculturales y que sirven para quitar la morriña

Este es un escrito que recibí de mi mama hace unas semanas, y en honor a su experiencia, la comparto con todos ustedes.

Hace apenas tres días regresamos a Murcia donde estamos viviendo desde hace más de un año mi hija y yo. Estuvimos de vacaciones en Caracas por un mes, fueron unas vacaciones extraordinarias porque por decisión familiar se hicieron coincidir con la celebración de la boda de mi hijo Álvaro con su prometida Mafe a quienes ustedes conocen a través de Experiencia G por sus estupendos escritos y recomendaciones. Pasamos momentos inolvidables con la familia, con los amigos, los conocidos, en los que conversamos de cosas amenas, sencillas, que luego extrañamos cuando las dejamos.

Sintiéndome hoy con esa morriña que solo conocen quienes la han padecido, me propuse preparar un plato sencillo, rápido, de lo que nos gusta, con los productos de la inter-cultura y aderezado con ese sentimiento. La decisión fue sencilla, nada mejor que unas empanadas criollas hechas con nuestra querida harina PAN adquirida en el Corte Inglés (producto de exportación venezolano), rellenas con un guiso de soja texturisada, (de venta en todos los supermercados, preparado exactamente igual que cualquier guiso de carne molida, con las ventajas de la proteína vegetal), fritas en aceite de oliva. El resultado un poquito de nuestra gente y un pedacito de Venezuela entre nosotros.. Y nadie puede decir que no son criollas, dietéticas, ecológicas, interculturales y que no sirven para quitar la morriña





domingo, 20 de julio de 2008

Tequeños Bongaloo!!

Si bien el titulo de este artículo pudiera ser el nombre de una empresa dedicada a la producción y comercialización del delicioso pasapalo venezolano; este escrito es la historia de la experiencia gastronómica vivida por mi amiga Leonor Linares, desde Estados Unidos.

Hace unas semanas recibí un mensaje de Leo preguntando como podría preparar tequeños con la única limitación de poder encontrar quesos blanco semiduro como los que se consiguen en esta tierra.

Gracias a la globalización, el comercio internacional y la cantidad de latinos que viven en tierras norteamericanas, es posible conseguir algunos quesos mexicanos que son las opciones más parecidas a nuestro delicioso queso tipo palmita.

Con el tema del queso resuelto, Leo hizo sus primeros tequeños, y desde ahora en adelante podrá tener un pedacito de su tierra... cada vez que quiera!!




domingo, 6 de julio de 2008

Experiencias Compartidas!!

Desde que surgió la idea de crear un blog, Mafe y yo deseábamos que fuera un espacio abierto; una tribuna desde donde se compartían las experiencias gastronómicas del día a día, buscando siempre expresar la esencia, los sentimientos y las vivencias envueltas en ellas. De ahí, y sin mucho de por medio, germinó el nombre y razón de ser de nuestro blog “Experiencia G”.

Comenzamos hace poco, pero “Experiencia G” se ha convertido en un espacio mágico; un lugar donde alrededor de la gastronomía se viven y experimentan las emociones y sensaciones más humanas. Donde cada quien puede contar “a su manera” como vive cada día, su relación con la gastronomía.

El relato de una de estas experiencias gastronómicas, lo recibimos por correo el día de ayer. Y es así, como surge una nueva sección en nuestro blog, su nombre será “Experiencias Compartidas”

La protagonista y escritora de esta historia es nadie menos y nadie mas que mi mamá Carmen Luisa García de Insausti, a continuación los dejo con el relato de lo que fue su experiencia gastronómica contado a su manera…

Escrito por Carmen Luisa García de Insausti

“Hola hijito.. Es tan cierto lo que dices de la "arepa fusión" que te voy a contar mi propia reciente experiencia...

Como sabes en estos días esta haciendo un calor infernal en Murcia, al punto que por momentos me siento abobada y aunque prendo el aire acondicionado trato de hacerlo por poco tiempo, pues la cuestión ecológica y por supuesto la económica las he incorporado a mi acción diaria. Total es que tenía hambre, pero entre la flojera por el calor y el evitar prender la cocina para no calentar mas el ambiente, opté por lo más fácil y más rápido y eso fue precisamente prepararme una arepita lo más delgadita posible para que se hiciera rápido: harina, agua, un picho de sal y ya. Buscando en la nevera con qué rellenarla me encontré en un rinconcito dos chistorritas que casi se rieron conmigo cuando las vi pues lucían medio abandonadas. Las tomé con cariño, las preparé con tomate y cebolla picadita, fuego lento para no calentar la cocina y preparé mi fusión "arepa asada rellena con chistorras de navarra" y de bebida una cerveza mezclada con sprite con mucho hielo picado... La experiencia fue indescriptible, mi paladar hambriento se deleitó al máximo, porque además, cuando se está afuera cada arepita tiene la virtud de crecerse en sabor. Esto es algo que siempre hay que decir de ellas, cuanto más distante de la tierra que les dió origen, más sabrosas... Comí feliz, se me quitó el calor y tuve una tarde absolutamente plácida! Esa fue una verdadera Experiencia Gastronómica!”